Búsqueda blog.com.es

Archivos de: Marzo 2008

Vandalio, "De Hispalis A Sevilla"

por diariodeunpasado @ Sábado, 29. Mar, 2008 - 20:29:26

“De Hispalis a Sevilla”, publicado por la editorial Alfar, es el nuevo libro que nuestro amigo Vandalio  (Grandes Palabras), va a presentar en la próxima Feria del Libro de Sevilla ( Plaza Nueva, del 30 de Abril al 11 de Mayo). En él podremos encontrar nuevas aportaciones históricas sobre esta tierra.

Estoy segura que su lectura llenará de una gran riqueza cultural a todos los que lo leamos, ya seamos sevillanos o no, porque la historia es apasionante por sí misma, independientemente del lugar sobre el que esté contada.

Por otro lado, y conociendo como conocemos la trayectoria personal de FAP, como escritor, historiador e investigador, está por descontado que adentrarse en este libro será un verdadero deleite.

 (Sevilla, Plaza Nueva)

Un abrazo para tí, Vandalio.


 
 

Arousa

por diariodeunpasado @ Lunes, 24. Mar, 2008 - 21:10:01
(Oleo "El Jardín Parroquial de Nuenen con nieve"- Van Gogh)


No era yo consciente entonces del trabajo que me costaba, de lo que me dolía separarme de él.

Pasos de ilusiones iban construyendo la senda almibarada de mi vida, y yo me deslizaba por ella con pasos de bailarina calzada con zapatillas de raso blanco. Primaba en mí la inocencia y la inconsciencia. El amor me envolvía en azules luces de artificio, y los escasos veinte y poco de años me apremiaban, a lomos de un alazán, a volar con alas humo.

Y así, fui preparando una libertad de aire fresco pensando que el que respiraba ya estaba rancio, y un nuevo nido translúcido como el cristal y claro como el aire de la mañana, porque también creía que el que hasta ese momento me cobijaba me oprimía y me asfixiaba.

El era sabio y yo sentía que también mi cómplice. Me veía hacer, preparar, proyectar nuestra separación y jamás dejó entrever contrariedad ni reparos. El sabía de las leyes de la vida y cual era su papel en todo momento. No se me ocurría entonces pensar  que tal vez todo éso pudiera causarle cierto dolor porque ni siquiera se me pasabapor la mente, y mucho menos, el ponerme ni tan sólo por unos instantes en su lugar.

El me solía preparar todas las mañanas el café para tomarlo en la cocina antes de que yo partiera hacia el trabajo. Lo tomábamos juntos y muchas veces él me acariciaba el pelo y me besaba la cabeza. Aún me parece sentir en mi paladar el sabor de su café, espeso y fuerte,  y en mi cabeza el peso de su mano.
Había momentos en que yo lo notaba mirándome y veía sus ojos un poco acuosos, y él, como queriendo ocultarlo me abrazaba y me llamaba “mi princesa”.

Cuando un día mi cuerpo se vistió con el blanco puro de las azucenas y en mis ojos brillaba la luz plateada de la ilusión, él me tomó del brazo y me llevó a través de una alfombra roja ante un altar de flores inmaculadas, en cuya escalinata me esperaba un nuevo futuro.

Y de la mano de ese nuevo futuro al que tanto amaba, partí cargada de esperanzas y con el alma henchida, porque cuando el amor está recién nacido y es compartido, todo lo demás no se tiene en cuenta.

Así me fuí hacia un viaje de miel y azúcar, llenando mis sentidos con mi amor y con el entorno que nos envolvía, disfrutando de cada noche, de cada luna, de cada momento que la vida me brindaba en ese viaje único en la vida de los enamorados.

Entonces una tarde, un 21 de julio a las 16 horas, mientras nuestras miradas se llenaban con la magia de la Ría de Arousa, sentí la imperante necesidad de hablar con él.

Su voz respondió a través del auricular a una distancia de mil kilómetros, y en ese mismo instante a mí se me rompió el alma.

Garras de acero me oprimían la garganta e impedían a mi voz escapar.

Bruñidos puñales me atravesaron las entrañas y el dolor me partió en dos.

Humo ácido se coló en mis ojos arrancando lágrimas ardientes.

Yo lo sentí.

Además de una pena enorme, también la impotencia y el desconsuelo que nos embarga cuando un ser querido parte hacia otra vida.

Jamás yo había sentido así.

Un velo negro se interpuso entre la felicidad que hasta ese momento vivía y yo.

Dejó de existir para mí la belleza del entorno que estaba disfrutando, la compañía de mi amor y la ilusión del futuro inmediato. Tan sólo quería volver.

Y volví.

Volví y él estaba bien. Yo no. El tiempo, como suele hacer siempre en la vida, puso en mis recuerdos un vaho nebuloso que borró los contornos de aquellos momentos vividos. Y todo pasó, y todo quedó como antes, como si nada hubiera ocurrido.

Justamente un 21 de julio a las 16 horas, unos años más tarde, él, mi padre, dejó de estar entre nosotros.

Yo sentí ante su muerte el mismo dolor y desasosiego de aquella otra tarde ante la Ría de Arousa.

San Gonzalo - Lunes Santo (En Especial A Valentin Utrera Y a Entresijos)

por diariodeunpasado @ Lunes, 17. Mar, 2008 - 23:34:17
A pesar de que soy agnóstica, me gusta la historia, y la Semana Santa porque son retazos de la Historia. Creo que Jesús existió, y admiro su obra y su filosofía de la vida.
Tanbién me gusta el arte. Y por eso me gusta la Semana Santa, porque es una mezcla de Historia, Arte, Música y Cante (saetas), todo ello perfumado con el azahar de los naranjos.

La Cofradía procesional conocida popularmente como "San Gonzalo", es mi preferida del Lunes Santo.

Quiero compartirla con ustedes.



Las Imágenes de San Gonzalo de Ortega Brú


El Escultor e Imaginero Ortega Brú.

Nació el 16 de Septiembre de 1916 en la localidad gaditana de San Roque, recibiendo el sacramento de la primera Comunión en 1928. En La Línea de la Concepción, allá por el año 1931, estudia escultura en la escuela de Artes y Oficios, y en 1934 recibe clases de dibujo con el maestro y poeta de San Roque, José Domingo de Mena.

En 1936, durante la Guerra Civil, estuvo en varios frentes, siendo en el de Madrid donde a causa de la metralla se le revienta el oído, pasando pos este motivo, y al tener conocimiento de lectura y escritura, al acuartelamiento del Prado, donde esta dos años en la sección de Cartografía. Este mismo año, el 5 de agosto, su madre es fusilada, por un presunto delito de rebelión militar.

1939 también resulta un año trágico para la familia del escultor, puesto que el padre, Ángel Ortega Bru, es fusilado por los mismos motivos que su esposa y se pierde la hacienda de la familia. En este año el escultor es encarcelado por ayudar al bando republicano. En 1940 es puesto a disposición del consejo de guerra de Algeciras y condenado a tres años de prisión por un delito de auxilio a la rebelión. (Según Fuentes familiares fue condenado a muerte, pero recibió indulto y se redujo la condena a un año de prisión y cinco años de trabajos forzados.)

En 1943 consigue el primer premio del certamen de escultura de Cádiz con su obra "Los Titanes", y en 1944 lega por primera vez a Sevilla. Al año siguiente curso estudios en la escuela de Artes Aplicadas de Sevilla, siendo su maestro Juan L. Vasallo.

En 1949 expone por primera vez en Sevilla en la sala Hernal. En 1951 es apoyado por el general de aviación José Rodríguez y Díaz de Lecea, para tallar imágenes procesionales, contrayendo matrimonio un año después con Carmen León Ortega en la capilla del Baratillo.

Talla las imágenes para la Hermandad de San Gonzalo: Jesús del Soberano Poder (1975) Caifas (1976) y Ntra. Sra. de la Salud (1977), igualmente el Diseño de los llamadores de ambos pasos. Imágenes de la Virgen, arcángeles y ángeles de los varales del palio de la Virgen, realizados en madera en 1978.

Era noviembre. Una fría mañana d noviembre(1982) un gélido soplo de muerte nos lo arrebató tras meses de sufrimiento.

 



La Hermandad de San Gonzalo Por las Calles de Sevilla


Nuestro Padre Jesús Del Soberano Poder Ante Caifás


(Detalle)

Con Los Ojos De Un Niño

por diariodeunpasado @ Miércoles, 12. Mar, 2008 - 12:10:34

Quisiera yo poder mirar la vida a través de los ojos de un niño, ver el tiempo con el prisma de la inocencia, desconocer el lado oscuro del día a día, y poder así ofrecer lo mejor de mí, sin odios ni rencores.

Sin dolor.

No hubiera yo querido renacer nunca al mundo de los adultos, que aún sin pretenderlo llevamos dentro de sí lo más aguerrido de lo cotidiano.

Y lo cotidiano no conlleva la felicidad.

Lo cotidiano trae consigo la ignorancia del derredor, la ceguera al sufrimiento ajeno, la negación al sacrificio del necesitado...

Quiero yo mirar la vida con los ojos de un niño.