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Archivos de: Diciembre 2007

Efímero Vivir

por diariodeunpasado @ Jueves, 27. Dic, 2007 - 20:37:04


Nada que ver con La Navidad, pero estos últimos días los he tenido de profunda reflexión, y he recordado cuando en la etapa escolar las monjas nos llevaban a hacer la semana de ejercicios espirituales para reflexionar, que dicho sea de paso, ni los vivía ni los entendía, porque con 11, 12 y 13 años en lo que menos se piensa es en la espiritualidad de cada uno.

Mis pensamientos de estos días han tomado forma y se me han presentado tal y como debe ser que yo siento internamente, aunque la mayoría de las veces no sea totalmente consciente de ello.

Me he dado cuenta que ya he pasado de la mitad de mi vida, suponiendo que viviera (y tal vez esto sea una utopía) hasta los 80 años, cosa que dudo.

Se han paso tan rápido estos años….siempre he imaginado que lo que queda por delante está aún muy lejano. Es como si el tiempo corriera  muy lento y si prisas. A veces parece que ni siquiera va a llegar. Y sin embargo pasan tan raudos los segundos, los minutos, las horas… casi sin darme cuenta hoy pasa a ser mañana o pasado mañana, o fin de semana. Y así, los días, los meses, los años, van pasando tan rápidos como un parpadeo.

Soy consciente de que ese tiempo no se recupera nuca, desgraciadamente para mí aunque a otros les dé igual, pues la percepción de cada persona es distinta a la de otra.

Siempre me he dedicado a pensar en el mañana, como si para mí el mañana fuera como empezar a vivir, como nacer de nuevo. Generalmente no disfruto del presente, tan sólo del ensueño del pasado o de la esperanza  del futuro, aún a pesar de saber que dentro de ese futuro está el final de mi vida. Y ese final es algo que me da tanto miedo….

Hago las cuentas y saco a la luz cuantos Diciembres he vivido. Cincuenta y uno. O cincuenta y dos si también cuento el primero en el que aún estaba en el vientre de mi madre. Mi madre que se me escapa poco a poco porque también el tiempo corre para ella.

La realidad me hace ver que el tiempo es un traidor, que actúa desde las sombras. No lo puedo detener en los momentos felices, ni darle marcha atrás para evitar los malos momentos, ni acelerarlo para llegar a ese ilusionado futuro.

Y me imagino que el tiempo se ríe de mí, seguramente igual que lo hace de tantos otros.

 

Tan efímero es vivir….


 
 

Felicidad Para Todos

por diariodeunpasado @ Lunes, 24. Dic, 2007 - 20:13:55


Mis mejores deseos para todos, en estas entrañables Fiestas.

Besos

Hebrea

Fué Un Mes De Diciembre

por diariodeunpasado @ Viernes, 14. Dic, 2007 - 21:30:09


8.30 p.m.

Salgo del trabajo y ya es noche cerrada. Está despejado y estrellado el cielo. Un ligero y frío viento del norte remueve mis rizos y arremolina hojas en torno a mis pies. Llego hasta mi auto y me adentro en él, y el solo acto de mi respiración empaña todos los cristales y se palpa el frío

(sé que contigo jamás me faltará el calor)

que me cala hasta los huesos. Lo pongo en marcha, también la calefacción y. Paro un segundo a la espera de que el guarda de seguridad me abra la barrera para salir y le deseo buenas noches y una tranquila guardia.
A través de la autovía enfilo dirección a mi ciudad. Sintonizo la radio y me deleito escuchando a Wamp y su Lat Chrismas. Hoy no voy directamente a casa

(tú sabes que deberías hacerlo, estas cansada. Pero yo confío en tí)

sino que me dirijo hacia el centro de la localidad.
Estaciono donde puedo, me abrigo bien y me dispongo a caminar un largo trecho. Las calles aparecen ante mí bellamente iluminadas con motivos navideños,

(que pena que yo no pueda verlos)

los escaparates primorosamente engalanados luciendo sus mejores productos y todo el mundo parece derrochar amor.
El aire se inunda de ondas sonoras de villancicos infantiles y mis oídos se endulzan como dulces caramelos

(¿me darás alguno?)

en la boca de un niño.
Después de realizar las comprar regreso a casa cansada, muy cansada, pero con el espíritu henchido de Navidad, y una ilusión única y mía que cada vez se hace más intensa en mi alma.
Una buena ducha caliente, una cena ligera y me

(nos)

vamos a la cama.
Mi pareja ha tenido la gentileza de preparar la habitación. Ha prendido la chimenea de hierro que compramos el año pasado y que colocamos en un rincón del fondo y me ha dejado sobre la mesilla el libro de turno y la lamparilla a media luz. Me acuesto sola. El lo hará después de recoger la cocina. En este tiempo tengo que descansar más de lo habitual. Abro el libro pero soy incapaz de leer, así que desisto. Apago la luz y mi imaginación baila junto a las sombras de las llamas en la pared. Te sueño a mi lado

(también yo lo sueño)

imagino risas cristalinas, voces de terciopelo y una boca suave que se aferra a mi piel.
Intuyo tu calor entre mis brazos y tus primeros besos, tus caricias,

(yo imagino tus ojos mirándome fijamente, entre sorprendida y feliz)

tus mimos.... rizos azabaches,ojos almendrados que miran... me siento feliz esperándote y conscientes de que no aún no vendrás,

(tengo yo también tantas ganas de verte…)

me entrego al sueño.

Un fuerte espasmo me despierta

(¿también tú lo has sentido?)

y hace que mi cuerpo se retuerce de dolor y

(igual que me retuerzo yo)

no me atrevo a moverme por lo que me quedo quieta soportando uno tras otros los espasmos que me acosan.
A mi lado mi pareja duerme ajena a todo.
De repente siento las sábanas mojadas y espesas bajo mi cuerpo. Entonces el miedo se apodera de mí

(también a mí me duele, también tengo miedo. No me abandones)

y un grito apagado sale de mi garganta….

No estoy dormida aunque mantenga los ojos cerrados. Parezco dormida pero mis oídos escuchan y mi cuerpo siente. El dolor se ha ido, no en cambio mi miedo. Sin embargo aún mantengo la esperanza, tal vez no esté todo perdido….
Voces hablan entre sí “ hay latido cardíaco pero

(no dejes que me ocurra nada, ayúdame)

también hay desprendimiento”. Mi corazón se acelera y el miedo se apodera de m

(por favor, por favor protégeme)

porque soy consciente de lo que eso significa.
Me llevo las manos al vientre y las mantengo allí, tratando de transmitir calor y fuerzas

(te siento, siento la presión de tus manos e intento asirme a ellas)

para que no se separe de mí esa ilusión tan breve tiempo disfrutada.
Me inyectan algo en el brazo y de repente

(no me sueltes, déjame que siga contigo, para mí también es una gran ilusión)
dejo de oír

(no, no, no)

y de sentir.

Me despierta el frío y al abrir los ojos todo gira a mi alrededor. Mis manos aún reposan en mi vientre. Se acercan a mí y comienzan a hablarme. Me intentan explicar.
No hace falta. En lo más profundo de mí siento que te he fallado, que no he podido retenerte, que ya no estás, que te has ido. Vuela pues mi niño y encuentra otro seno que te sepa proteger mejor que el mío.

Entonces me permito el lujo de llorar.

((14 de diciembre de 1.99… La primera experiencia de las cuatro, casi idénticas, que forman parte de mis más grabadas vivencias.))