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Archivos de: Agosto 2007, 14

Cristina

por diariodeunpasado @ Martes, 14. Ago, 2007 - 20:29:02

La habitación estaba en penumbras aunque una pequeña abertura en las cortinas dejaba entrever la luz del exterior. No hacía ni calor ni frío, parecía que no existiera temperatura en la estancia.
La mujer jugueteaba con sus dedos inquieta, a la expectativa.
(¿Lo sientes?) Retumbó la voz.
Respondió que no, que no sentía nada.
(Está aquí, a tu lado. Te abraza)
Se desbocó su corazón y un dolor punzante le oprimió el pecho. Ella seguía sin sentir nada. Ni un leve roce, ni un pálpito en sus hombros. Nada.
(Su cara es angelical y te está sonriendo. Su sonrisa es toda ternura y felicidad)
El loco galopar de su corazón se hizo más intenso. Un tenue temblor se dejó entrever en sus manos.
(Te habla, te está hablando)
Ella quería decir algo, preguntar, pero la voz no le salía del cuerpo. Se mantuvo en silencio durante unos segundos y al luego, haciendo un intenso esfuerzo logró sacar un hilo de voz.
¿Qué dice?
(Dice que te estés tranquila, que no sufras, que él está muy feliz y siempre a tu lado. No quiere que estés triste. El se entristece cuando lo haces tú)
El dolor se hizo más agudo. Casi no podía respirar. Las ideas se arremolinaban en su cabeza e intentaba sacarlas fuera, expresarlas, pero no podía. Estaba confusa.
(Te ha tomado la cara entre sus manos y te mira. Dice que recuerda el día en que discutíais en el césped cuando él era niño y que al final terminasteis jugando entre bromas)
Ahora sí que se le paró el corazón. Un millón de alfileres se clavaron por todo su cuerpo dejándola aturdida. Ese episodio tan sólo lo conocía ella.
Las lágrimas comenzaron a brotar y a brotar como agua de manantial. Se derramaban por sus mejillas en tropel hasta la comisura de su boca.
(Te limpia las lágrimas con sus manos)
Ella ya no podía más. Era demasiado dolor. Demasiado fuerte. Sintió miedo de no poder dominar la situación. A pesar de eso y con un esfuerzo sobrehumano logró preguntar: ¿Sufrió?
(Dice que no. No recuerda nada. Tan sólo un auto blanco. Cuando despertó ya estaba en otra dimensión.)
Ella pidió que le dijera que lo quería mucho, que se sentía muy culpable por las veces en que lo había reprendido y castigado ante su desobediencia o su mal comportamiento, que lo cambiaría todo porque él volviera de nuevo.
(Contesta que no te preocupes, que sabe que lo hacías por su bienestar y que todo está bien en él)
Ella ya no podía continuar. Se derrumbó entre sollozos y estremecimientos. Se quedó sin voz y sin pensamiento. No cabía dentro de ella tanto dolor.
(Sabe que estás mal y quiere que regreses a casa. Antes quiere pedirte algo)
¿Qué?
(Quieres que le transmitas a Cristina que no le guarda rencor, que todo fue cosa de adolescentes, que se quede tranquila y que no sienta remordimientos)
¿Cristina? ¿Quién es Cristina? No conozco a ninguna Cristina.
(Dice que es una compañera de instituto con la que no se llevaba demasiado bien)
A partir de ahí ella no se acuerda de nada más. Cuando reaccionó ya se encontraba de nuevo en su casa.
Lo primero que hizo fue tomar la agenda de él y buscar en la letra C. Casi al final aparecía una tal Cristina y un número de teléfono que se apresuró a marcar.
- ¿Diga? – respondió una voz de adolescente.
- ¿Cristina?
- Sí.
- Soy la madre de….

- Y Cristina comenzó a llorar.

 

 

 


 
 

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