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Archivos de: Julio 2007

A Esos, Mis Amigos

por diariodeunpasado @ Sábado, 28. Jul, 2007 - 22:01:40


A esos amigos del pasado,
escondidos en los recuerdos,
ésos que ahora no están
pero que un día estuvieron,
y no es porque hayan huído
o porque se hayan muerto
sino que por cosas de la vida,
ya por ésto, ya por aquello,
se relegan al olvido
y se ocultan en el tiempo.

Y mira que tantas veces
yo necesito de ellos:
cuando me golpea la vida,
o cuando me azota el viento
soez de la nostalgia,
o en la soledad despierto.
necesitando tan sólo,
unas palabras de aliento.

Y mira que tantas veces
a ellos yo los recuerdos
como parte de mi alma,
incluso tal vez de mi cuerpo
porque andan por mi corazón
como duendes, como dueños
de la historia de mi vida
porque vida un día me dieron.


 
 

Las Vacaciones De Eugenia

por diariodeunpasado @ Miércoles, 25. Jul, 2007 - 22:06:52

Termina Eugenia de hacer su equipaje y se queda un rato mirando al raso techo pensando si ha olvidado algo. En el piso de abajo oye a sus nietos alborotar y a su nuera intentando poner orden apremiando para que ellos también terminen su equipaje, que en cuanto el cabeza de familia llegara del trabajo partirían de vacaciones.
Eugenia recuerda de repente que no ha guardado el neceser de sus medicinas, las píldoras para la tensión, las cápsulas para la insuficiencia coronaria y las jeringas para la insulina. Eugenia hace ya tiempo que es diabética y aún no tiene valor para inyectarse ella sola, cosa que obligatoriamente necesita cada día. Es por eso que desde hace ya tiempo, y a raíz de que su esposo partiera hacia ese otro mundo (que ella está segura que existe), pasó a convivir con la familia de su hijo. Al principio le costó mucho; al principio y ahora, porque aún no se adapta a vivir en un hogar que no es el suyo propio, que aunque sea el de su hijo ella se siente como apartada, como si a veces molestara o no fuera muy grata su presencia. Y eso que ella se desvive por ayudar, por echar una mano a su nuera en las tareas cotidiana, ya sea zurciendo calcetines, planchado ropa o preparando la cena. Pero no, no se siente integrada.
Se sienta Eugenia en el borde de su cama, al lado de su maleta y contempla el retrato ya casi de color sepia que conserva de su Alfonso. Posa Alfonso sentado en un sillón, con un macetero al lado y un cigarrillo entre los dedos. (“¡Ay Alfonso, que sola que me dejaste!”).
Abajo se oye la disputa de los niños sobre dónde van a pasar las vacaciones.
- Iremos a Gandía, como todos los años.
- Que no, que papá ha dicho que este año nos iremos a Cádiz ¿verdad mamá?
-  Pues yo quiero una habitación para mí solo en el apartamento de la playa…
Toda una algarabía que a Eugenia la deja un poco indiferente. No tiene ella el ánimo como los niños, que de todo hacen una fiesta.
Suena el timbre de la puerta, síntoma de que ha llegado su hijo y ella baja a recibirlo, como siempre, y también como siempre su nuera se le ha adelantado y le está dando instrucciones de la ruta mejor a seguir, porque su nuera, licenciada en ingeniería de caminos, canales y puertos, es la que escoge siempre la ruta, y no porque tenga que ver con su carrera, piensa Eugenia, sino porque le gusta imponer su voluntad. Pero a eso Eugenia no tiene nada que objetar, ya se guardaría ella de hacer algún comentario, que no es cosa de meterse entre la pareja.
Comienza la procesión para meter las cosas en el coche, toda una odisea de idas y venidas de la casa al auto, pero eso sí, entre risas y alegrías, dispuestos a disfrutar de las merecidas vacaciones a las que tanto los niño como los mayores tienen derecho. Un mes de relax y de diversión para regresar luego como nuevos.
Ya todos acomodados en el auto Eugenia se persigna como hace siempre, por eso de que no les pase nada durante el viaje.
Y el coche se pone en marcha y emprende destino con dirección a la costa.
Cinco kilómetros recorridos, diez, veinte, veinticinco… al llegar a los treinta se desvía a una carretera secundaria poblada de árboles a cada lado. Es una carretera recta que desemboca en un edificio enorme, insinuando que tiempos pasados fueron mejores.
Su hijo para el coche en la puerta principal.
- Vamos mamá, que ya hemos llegado.
Eugenia baja del auto y toma su maleta que le entrega su hijo.
-  Verás que cómoda te encontrarás aquí mamá.
- Si hijo, por supuesto.
Y el coche arranca y se pone en marcha de nuevo continuando su viaje, y Eugenia se queda allí sola, con su maleta, sus píldoras para la tensión y sus cápsulas para la insuficiencia coronaria, y por supuesto con la insulina.

Y antes de entrar mira hacia la fachada del edificio y lee el letrero de grandes letras:
“Santa Catalina, Centro para la Tercera Edad”.

El Demonio Del Ropero

por diariodeunpasado @ Lunes, 23. Jul, 2007 - 08:22:55

Tenía yo la certeza de que el demonio andaba escondido en el ropero del dormitorio de mis padres, donde yo dormía en mi cuna a pesar de contar ya con tres años, y aunque parezca increíble lo recuerdo como si fuera ayer.
Sentía un miedo atroz cada vez que tenía que pasar junto a él, sobre todo cuando la manga de alguna chaqueta de mi padre queda pillada por la puerta impidiendo a ésta cerrarse del todo. Entonces el pánico me recorría de pies a cabeza porque tenía el total convencimiento de que los ojos rojos y alargados del demonio me acechaban a través de la rendija entreabierta.
Y es que mi madre siempre me andaba asustando con el diablo, que era junto con la bruja del pozo, a lo que yo más temía, pues mi abuela siempre me contaba innumerables historias en las que el demonio se aparecía y me hablaba de lo malo que era.
Ocurría que yo era muy traviesa y desobediente (¿qué se le puede pedir a un niño de tres años?) y mi madre no sabía ya como meterme en vereda. Yo me entretenía en deshojar los miramelindos y los alhelíes de las macetas del patio, cortaba en tiras las hojas de las apidistras y regaba la carita de bebé de mi hermana con agua cogida de la pila de lavar.
Mi inquieto comportamiento traía a mi madre de cabeza, y no se le ocurrió otra cosa que asustarme con el demonio. (Mira que el demonio te ve, mira que el demonio te está vigilando, mira que si sigues siendo “mala” el demonio va a venir a llevarte…). Incluso cuando la mayoría de las veces mi hermana lloraba porque yo la pellizcaba o la mordía (es que sentía muchos celos de ella), pues mi madre decía que era el demonio que tenía siempre a mi lado el que me incitaba a realizar tales “maldades”.
Un día que ya no sé si porque verdaderamente yo estaba más revuelta de la cuenta o porque mi madre se sentía más irritable de lo que debiera, se le ocurrió vestirse de demonio para asustarme dado que yo no obedecía. Se cubrió con una gabardina negra de mi padre y la capucha por la cabeza, y un paraguas negro entre las piernas a modo de rabo y se metió dentro del ropero y comenzó a llamarme con voz de ultratumba y yo, con el miedo recorriéndome de pies a cabeza, acudí. Entonces ella salió de su escondite y me quiso enganchar del pelo.
Ni siquiera un grito de terror pudo salir de mi boca y corrí a refugiarme entre las piernas de mi abuela y mi cuerpecito temblaba a la par que sollozaba mi encogido corazón.
Retó mi abuela a mi madre por su acto.
Yo sé que mi madre no era consciente del daño que me hacía, eran otros tiempos y en aquél entonces no se tenía el miramiento ni el conocimiento que se tiene hoy sobre la educación de los niños, sin embargo, jamás, jamás, he olvidado ni olvidaré aquél episodio.
A raíz de este suceso ya me contaron que el demonio del ropero era una invención, que lo hizo sólo para que yo obedeciera, que no tenía que temer nada…. pero a pesar de tanto tiempo pasado, yo procuro tener las puertas del ropero de mi casa firmemente cerradas.

Por si acaso.

Ella Somatiza

por diariodeunpasado @ Viernes, 20. Jul, 2007 - 19:17:37

Ella somatiza.

No es algo permanente pero sí más frecuente de lo que debiera. Somatiza en los brazos y en las manos. Primero su piel empieza a enrojecer en rosetas y el picor es insoportable. Luego las rosetas se abren y comienzan a supurar líquido urticante que aumentan el picor y la sensación de quemazón. Sabe que no puede rascarse ni frotarse.

En menos de nada sus brazos y manos aparecen como si hubieran sufrido quemaduras de segundo grado. Y ella ya no sabe que hacer. Ni los remedios de la medicina, ni las sesiones psicológicas surten efecto. Cuando llega el momento de somatizar, ella somatiza.

Entonces se sienta en la mecedora del porche y mira como cae la tarde, como la sombras de los árboles se va volviendo alargada a la par que el sol se escapa del cielo, y entona quedamente una cancioncilla infantil por si acaso así pudiera aliviar el dolor.

Dos años de dolor que le queman las entrañas y le corroen el alma. Dos años en los que tan sólo ve negra oscuridad carente de creencias y religiones. Dos años sin Dios, porque para ella ya no hay Dios, porque el Dios en el que las monjas la enseñaron a creer se ensañó un día con ella y le hizo lo que le hizo, y además le dio la espalda. No, ella ya no cree en Dios.

Pero si cree en su somatización, la manera inconsciente que tiene de sacar fuera toda esa rabia, toda esa desolación en la que se encuentra inmersa.

Mira el cielo carente de metas y de respuestas. Luego se mira las manos y sonríe. Sonríe porque siente que él está allí, en sus brazos y en sus manos heridas, porque esas heridas las saca ella de lo más profundo de su ser.

Y él, que también está en lo más profundo de su ser sale al exterior cuando ella somatiza. Sabe que él está en su somatización.

Y vuelve a sonreir.

Ciprés

por diariodeunpasado @ Jueves, 19. Jul, 2007 - 20:01:40


Yo sé que no soy un árbol triste ni solitario.

Lo que ocurre es que siempre me plantan en un lugar triste y solitario.

Y tampoco soy un árbol de mal presagio.
Lo que ocurre es que todos me relacionan con el mal presagio de la muerte.

Sin embargo, y aún en la soledad del entorno donde me sembraron, yo no me siento solo, ni triste, ni tenebroso.


No me siento inútil porque durante el día los gorriones me acompañan colgándose de mis ramas y durante la noche doy cobijo a sus nidos.

No me siento triste porque mi figura es el símbolo de la paz que reina en este lugar.

Y no me siento solo porque permanentemente estoy acompañado por todos esos que se fueron, que partieron hacia un lugar desconocido y dejaron aquí sus últimas huellas.


No, yo no soy un árbol triste.

Yo Soñé Con El

por diariodeunpasado @ Martes, 17. Jul, 2007 - 21:24:04


Esta noche pasada soñé con él. Y resultó que en mi sueño él era distinto. Se habían borrado de su rostro las huellas del paso del tiempo, las comisuras de su boca no mostraba la mueca tan habitual últimamente de arlequín dolorido, sino que la expresión de sonrisa flotaba sobre ella; sus parpados en lugar de lucir con la piel desmadejada y rugosa aparecían tersos, simulando suave terciopelo como en otro tiempo, y sus ojos brillaban pícaros y juguetones, intentando esconder una seducción que emanaba incontenible de su interior. Había recobrado el pelo, ese pelo del que se sentía orgulloso y que tanto cuidaba y       que por esas puñaladas que nos da la vida perdió; y su cuerpo, a medias entre la deformidad y la mala postura adquirida, aparecía ahora musculoso y joven, casi fiel réplica del David de Miguel Angel.
Su piel refulgía límpida y esplendorosa, transmitiendo una energía totalmente nueva para mí. Estaba desnudo pero su desnudez no mostraba ningún signo de erotismo, sino muy al contrario de misticismo y respeto.
Se acercó despacio a mí con la sonrisa bailando en sus labios y mi corazón dio un vuelco de sorpresa y alegría a la vez que vergüenza y remordimiento.
(- ¿Estás enfadado o molesto conmigo? – dentro de mí afloraban oscuros reproches por no asistir a su funeral. No tuve valor).
(- Claro que no bonita (siempre me llamaba bonita) Jamás podría estar molesto contigo.
(- ¿Cómo estás JC?)
(- Feliz bonita, muy feliz.)
Y yo sabía que no me mentía porque esa felicidad que irradiaba de él podía sentirla yo, parparla en mi corazón.

Entonces me quedé tranquila. El está bien y ha encontrado su lugar. Está donde merece estar.

Mi Agradecimiento

por diariodeunpasado @ Lunes, 02. Jul, 2007 - 07:05:48

paloma paz

Quería agradeceros vuestro apoyo con respecto a mi post anterior y decir que la persona en cuestión ha retirado los posts de su blog.

Un abrazo para todos.

Triste Y Utilizada

por diariodeunpasado @ Domingo, 01. Jul, 2007 - 09:55:37

Hoy me siento triste y utilizada. Repasando los últimos post publicado he encontrado el siguiente blog:

http://invento.blog.com.es/

En él figuran tres entradas hechas en las últimas horas, dos de las cuales son mías: Amor Prohibido y ¿Porqué Negarlo? publicadas hace un tiempo en mi blog. La tercera ignoro si es producto de la autora o también se trata también de un plagio.
No me importa que mis escritos estén en la red, que para éso los publico, lo que me molesta es que alguien se los adueñe y haga suyo lo que es de otro.

Os anoto los enlaces de mis post en la fecha en que fueron publicados.

http://hebreacc.blog.com.es/2006/10/16/amor_prohibido~1227003
http://hebreacc.blog.com.es/2006/10/16/amor_prohibido~1227003

Al menos el día de hoy amaneció luminoso y bello.

(Y continúa colgando más post míos)