
Anda, viento solano, sopla loco como solo tú sabes hacerlo y arranca las hojas de los álamos en tu camino.
Arrastra papeles del suelo y elévalos por el aire tal y como elevan los chavales las cometas en sus juegos.
Golpea con fuerza puertas y ventanas, tamborilea en los cristales, azuza las faldas de las señoras y enreda melenas alocadas.
Serpentea como reptiles y cuélate sigilosamente por las rendijas de mi mente. Enrédate por mis entresijos y hazte dueño de mi cordura.
Vuélveme loca, que prefiero que me posea la locura del viento solano que la sensatez de la calma vacía y carente de sensaciones.
Anda, viento solano.












