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Archivos de: May 2007

La Máscara

por diariodeunpasado @ Miércoles, 30. Mayo, 2007 - 21:51:34

Desperté al amanecer de una mañana del estío y con sorpresa y terror comprobé que el sueño me había robado mi máscara. Todo en mí se volvió confuso y oscuro porque yo no era nada sin mi máscara. Esa máscara la tenía desde pequeñita y la llevaba siempre puesta. No podía vivir sin ella. Era mi vida.

Al principio la construí de algodón de feria, blanca y dulce, porque me endulzaba la vida protegiéndome de las adversidades.

La primera vez que la usé fue cuando tenía 19 meses y nació mi hermana. Yo sentí mucho dolor, princesita destronada. Y me la puse y yo ya era otra, que no tenía hermana ni dolor, por eso no me la quitaba casi nunca.

Con el tiempo la cambié por una de porcelana porque yo ya era una adolescente y la porcelana inmaculada me cobijaba de los rechazos amorosos y de amigas traicioneras.

Luego la formé de acero bruñido para que fuera más consistente. Esta no sólo me protegía sino que impedía mostrar mis verdaderos sentimientos.

Mis sentimientos han sido siempre muy intensos y siempre he sentido vergüenza de ellos, de mi debilidad, de mi sensibilidad, de mis anhelos…

Así, todo lo que yo pudiera sentir a lo largo de mi vida vivida se escondía detrás de esa máscara y nadie era consciente de ello.

Mi máscara y yo, un solo ser, una sola unidad, un solo elemento. Ella era la que sufría, la que me escondía, la que me ocultaba, la que no dejaba transmitir mis sentimientos, la que se tragaba las lágrimas y escondía la tristeza.

Hasta ese amanecer en el que me la arrebató el sueño.

Me miré al espejo y tan sólo vi un rostro sin forma ni dimensión: Mi rostro.

Desesperada me lancé a la ventana gritando a mi máscara que volviera pero fue inútil. Los cantarines gorriones del amanecer me dijeron que ya no volvería.

Entonces con pasos temerosos,  y avergonzada por sentirme desnuda salí a la calle para hacer mi vida de cada día. Y ese día dio una nueva dimensión a mi vida, me exaltó el alma y me elevó la valentía tanto tiempo oculta. Ese día sentí que mi verdadero yo no era merecedor de mantenerse en las tinieblas.

Esa noche al acostarme encontré la máscara en mi almohada. Había vuelto.

- No – le dije- ya no más.

- Ella cambió su mueca por la de un triste arlekin apesadumbrado.

- Estás loca – su tono era de decepción.

- Prefiero esta maravillosa locura que la oscura mentira de lo ficticio.

 

Sin embargo, y desde entonces, ella sigue durmiendo a mi lado, en la almohada.

Nunca se sabe...


 
 

Yo Sé Todos Los Cuentos

por diariodeunpasado @ Miércoles, 30. Mayo, 2007 - 19:48:01

Yo no sé muchas cosas, es verdad.
Digo tan sólo lo que he visto.

Y he visto:

Que la cuna del hombre la mecen con cuentos,
Que los gritos de angustia del hombre los ahogan con cuentos,
Que el llanto del hombre lo taponan con cuentos,
Que los huesos del hombre los entierran con cuentos,
Y que el miedo del hombre...
ha inventado todos los cuentos.

Yo no sé muchas cosas, es verdad,
pero me han dormido con todos los cuentos...

Y sé todos los cuentos.
 

(León Felipe)

Para Tí

por diariodeunpasado @ Sábado, 26. Mayo, 2007 - 21:19:49

 

Hubo un tiempo en mi vida en el que todo estaba oscuro. Nada tenía la luz que debía ni la claridad que necesitaba. El vacío lo llenaba todo, agujero oscuro cual pozo negro y profundo que amenazaba tragarse a todo lo que se asomara a su brocal.

Y así de pronto, y como una ficción de película, llegaste tú.

Tú lejano, tu ausente pero presente, luminoso dentro de mi oscuridad, como agua fresca regalando fragancia a mi vida marchita.

Tú, Dios Griego mágico de poemas y de ilusiones, sencillo dentro de tu más extrema sencillez, colmado de sapiencia dentro de tu inocencia, caballero andante, bandido de las buenas causas, de ojos almendrados y negros como azabaches, fiel réplica de la prosa poética de Juan Ramón Jiménez.

Me hiciste resurgir de las cenizas cual ave fénix. De tu mano atravesé las tinieblas y me adentré en el mágico mundo del amor ficticio pero más real que ninguno. Te amé. Me amaste. Y también creíste mis mentiras y te dejaste envolver por mis enredos. Cruel espejismo que reflejaba una imagen distorsionada de la realidad tal y como nos reflejan los espejos de las atracciones de feria.

Te dejaste llevar por mis mentiras, me dejé llevar por tus ilusiones. Luego nos rompimos mutuamente en miles de cristales hechos añicos simulando que no nos dábamos cuenta, que no pasaba nada.

Entonces mi vida volvió de nuevo a la oscuridad y a la penumbra neblinosa en la que se envuelve mi mente. Tú  comenzaste a volar por horizontes nuevos.

Tú sigues ahí,. Yo continúo aquí.

Y sé que al final todo se borrará con el paso del tiempo. Un episodio negro para ti, un rayo de luz en un momento de mi vida para mí.

En Esta Tarde

por diariodeunpasado @ Jueves, 24. Mayo, 2007 - 21:42:07

 

 

En esta tarde que se apaga como luz de gas, como lamparilla de aceite largamente encendida, como estrella impertérrita años luz consumida…

En esta tarde de tintes azules y grises yo quiero:

Agarrar los instantes que habitan en mis recuerdos y formar con ellos un ramo tal y como se hace con las flores, regarlo con mis sentimientos y cuidarlo para que no se marchite.

Enlazar con lazo de terciopelo blanco los momentos en los que se ha ensanchado mi corazón al sentirte cerca, atar tus manos con mis manos como se atan a los presos peligrosos por sentir un amor prohibido.

Pintar una acuarela con el pincel de tus pestañas, y dar al lienzo la tonalidad azul pastel de tus ojos, colgarla en la cabecera de mi cama y contemplarla cada amanecer con la mirada del ensueño.

Y tapar mi boca.

Taparla para que no grite lo que significas, lo que has significado para mí a lo largo de todo este tiempo, tiempo que se perdió en la distancia del espacio infinito, dejando tan sólo en mí un imparable deseo de huir.

De huir de todo. No de ti.

Castillos Del Loira

por diariodeunpasado @ Martes, 22. Mayo, 2007 - 21:14:42

Altivos y majestuosos, orgullosos, se yerguen alzando sus torres al cielo custodiando las orillas del venerado río Loira. Techos de pizarra, ventanas de vidirieras y paredes de piedra ya gastada por el paso del tiempo, que aún guardan las voces y los suspiros de los que fueron sus moradores.

Perderse por sus estancias es como perderse por un pasado demasiado tardío para esta vida actual. Es volver a sentir el susurro de voces quedas, el roce de la seda de los trajes y el chirriar de las armaduras. Techos con nervaduras talladas, suelos de lozas negras y enormes chimeneas que aún parecen transmitir calor  a las amplias estancias.

Castillos del Loira, la magnificación de otra época en estado puro. Castillos para pensar en lo que fuimos y dejamos de ser, para dejarse llevar por la imaginación y vivir en otra dimensión ya perdida.

Castillos del Loira conseguisteis transportarme y reencontrarme conmigo misma en un ambiente de espiritualidad y de historia.

Y allí, a vuestros pies, corren humildes las aguas del Loira.

 

 

 

En Sevilla a 6 de Mayo de 2007

por diariodeunpasado @ Domingo, 06. Mayo, 2007 - 21:43:42

 

 

En Sevilla, a 6 de Mayo de 2007
 

Tengo que reconocer que tal vez sea una imprudencia por mi parte dirigirme a ti a través de estos renglones. A ti, que me conoces tanto o mejor que yo misma y yo de sobra sé que es así.

Pero en esta tarde cálida, quieta, templada de intensa primavera necesito decirte lo que creo que no he sido capaz de decirte nunca así, directamente.

Siento que eres mi vigía y el timón que me lleva a navegar por indecisos mares revueltos, haciendo del peligro un reto y de la victoria una odisea.

Haces que de mi alma brote la nostalgia si vuelvo la vista atrás y contemplo el tiempo perdido, que se ensanche jubilosa ante la alegría ajena  o que tiemble trémula como las hojas del chopo ante el dolor de los demás.

A veces me haces descender de mujer a niña llena de ternura si me cobijo en los brazos de mi madre, y a veces me conviertes adulta de pasos firmes y confiados.

Me das una razón para vivir el día a día y me haces más llevadera la monotonía de determinados momentos.

Me acompañas en los momentos de soledad y lloras conmigo cuando el dolor arrecia.

Unes tu vida a la mía para que no camine sola, tomas mi mano si ves que desfallezco o cantas a mi par mientras faeno por la casa.

Tú, tan intangible y a la vez tan aleado a mí, tan alejado y tan presente.

 

Tú, el yo más escondido en las profundidades de mi ser.

Tú, mi otro yo; ese otro Yo que todos llevamos dentro.