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Archivos de: Marzo 2007

Todos Conseguimos Aprender Alguna Vez (para tí)

por diariodeunpasado @ Sábado, 31. Mar, 2007 - 17:53:32

Porque cada instante nos regala algo nuevo, porque cada minuto nos hace vivir algo diferente, porque cada día nos trae un nuevo aprendizaje....

Y sobre todo porque tú, y en especial hoy, te mereces lo mejor y yo te deseo lo mejor.


Feliz día

Everybody Gotta Learn Sometimes - Beck




Cambiar tu corazón
Mirar alrededor de ti
Y asombrarte de que necesitas el amor
Como se necesita la luz del sol.

Todos sonseguimos aprender alguna vez....

 


 
 

A Veces...

por diariodeunpasado @ Miércoles, 21. Mar, 2007 - 21:12:40




A veces es mejor cerrar los ojos y dormir en los brazos del tiempo y del espacio..... para despertar en otra realidad.

La Bella María

por diariodeunpasado @ Lunes, 12. Mar, 2007 - 22:09:08

Si deseo sonreir
pienso solamente en tí
en la magia del amor,
en tu piel, en tu sabor.

En la isla del dolor
recuerdo tu calor,
desearía morir
cerca de tí.

Un ardiente corazón
colorea mi pasión
deseando compartir
el sentir de este vivir.

En las olas de este mar
sueño en la eternidad,
con cada luna vendrás,
con la marea te irás.

En un caracol
pienso oir tu voz,
la bella María
de mi amor.

Aunque estemos separados
en un sueño angelical,
si llego de nuevo a amar
no hay razón por qué cambiar.

Temo yo permanecer sin tí en la eternidad,
lejos nos pueden separar,
jamás pudiera olvidar
tu risa celestial,
tus besos, tu calor,

La bella María de mi amor.

Si no te vuelvo a ver
no dejarás de ser

La bella María de mi amor.

                                                                              (T.M. Los Reyes Del Mambo)


Así me siento hoy, nostálgica, sensible, soñadora....
Tal vez sea que me vencieron las fuerzas después de una dura jornada.



Al Alba De Marzo

por diariodeunpasado @ Sábado, 10. Mar, 2007 - 10:40:33

Una mañana de marzo
Me di de cara con él
Cuando despuntaba el alba,
Y sin saber yo porqué
Sentí congoja en el alma.

Me impresionó su silueta
Recortada en la distancia
Tras telón algodonoso
De tímidas nubes blancas.

 

Sentí horror ante la mueca
Que su cuerpo reflejaba,
Y sentí su dolor mío
Y sentí mías sus lágrimas.
Yo quise verle la cara
Y él miraba hacia otro lado.

Quise mirarme en sus ojos
Y él los mantenía cerrados.
Quise rozarme en su pelo,
Quise acariciar sus manos,
Quise depositarle un beso
En sus dedos lastimados.
Pero El volvía el rostro
Siempre mirando a lo alto.

Es tarde, pensé, muy tarde,
Tarde como cada año.
Nunca le veré la cara
Desencajada de daño,
Nunca miraré sus ojos
Azules, límpidos, claros.
Su rostro se alzaba al cielo
Suplicando ya el descanso.

Y tuve que conformarme
También como cada año,
Con mirar su cuerpo herido
Y verlo así, contorsionado
En ese último aliento
Emanando de sus labios.

Solo supe arrodillarme,
Como cada Viernes Santo,
Y decirle muy bajito:

Adiós Cristo de mi alma
Mi Cristo tan sevillano
Pasión de semana santa
Mi eterno crucificado
¿Porqué te talló el artista
Mirando siempre a lo alto
Negándome ver tu cara
Y tus ojos tan gitanos?

Tal vez el próximo año….

El Silencio Del Templo

por diariodeunpasado @ Martes, 06. Mar, 2007 - 20:41:16

 

 

De repente se hizo el silencio. Aún a pesar de los centenares de personas congregadas en los bancos, tal parecía que el templo se encontraba vacío. De repente cortó el silencio el sonido de pasos que caminaban arrastrando los pies, pasos cansinos debido al peso que cargaban sobre sus hombros. Provenían del fondo y se acercaban dolientes hacia el altar. Eran cuatro hombres. Sus espaldas aparecían encorvadas  además de por el peso físico que portaban, por el peso moral que los abatía.

Ella se encontraba sentada en el primer banco, acurrucada sobre sí misma. Las manos fuertemente entrelazadas en su regazo, los pies recogidos hacia dentro, casi escondidos, como queriendo con este gesto esconder también su cuerpo. La cabeza reclinada y los ojos cerrados. A pesar de eso no cesaban de derramar lágrimas. Temblaba.

La comitiva llegó hasta ella todavía inmersa en el silencio. A su lado depositaron en el suelo el peso que cargaban. Ella abrió los ojos. Brillos de madera de Abedul barnizada y destellos de crucifijo de plata la deslumbraron. Un frío cuchillo de acero se retorció en sus entrañas y el dolor se hizo insoportable. Un suspiro resonó entre las columnas y los capiteles. Las vidrieras se opacaron y dejaron de traspasar la luz. Sus ojos volvieron a cerrarse y cesaron de verter lágrimas. La venció el dolor y puso en su alma alas de plata para llevarla a otra dimensión, para que no viviera tan trágicos momentos.

Los demás quedamos sumergidos en la más dura realidad. Cuando las alas de plata la trajeron de vuelta ya la comitiva portaba de nuevo el peso sobre sus hombros. Se lo llevaban.

Yo lloraba de cara al altar, mirando la imagen de La Virgen. Otra piedad que también lloraba su más dolorosa pérdida.

No Me Gusta Marzo

por diariodeunpasado @ Domingo, 04. Mar, 2007 - 22:02:18

Tenía 10 años y mi presente era un mes de Marzo cargado de melancolía.niña triste

Cuando se despidió febrero yo era una niña colmada de energía, de ilusiones, de juegos, y de alegría, y atacándome por sorpresa apareció Marzo cargado de oscuros nubarrones que oscurecían mi alma infantil. Aún hoy, tantos años después, desconozco el porqué ese Marzo de mi vida hizo en mí tanto daño, tanto, que todavía y cada vez que nace un nuevo Marzo me embarga una pena escondida, un dolor sordo, una tristeza a la que no encuentro motivo.

Me recuerdo en la clase del colegio con la cabeza escondida ante la tapa del pupitre para que ni la monja ni mis compañeras me vieran llorar.

Me veo en el patio del recreo jugando junto a las demás niñas uniformadas y simulando un bostezo para justificar mis lágrimas.

Siento como si fuera hoy las horas que pasábamos en la capilla del colegio ante la imagen de la Virgen Milagrosa cantándole en oración. Yo tan sólo hacía movimientos con mi boca en lugar de cantar para que no se notara mi voz temblorosa y rota.

En casa lloraba y lloraba. No sabía porqué, tan sólo que algo me dolía mucho en el alma.

Despertaba en la noche con la pena enganchada a mi garganta y allí, a espaldas de mi hermana que dormía conmigo, me encontraba el alba con la almohada mojada de lágrimas.

Mis padres llegaron a preocuparse y me llevaron al médico. Me recetó unas vitaminas.

Entonces no existían ni los traumas infantiles ni los psicólogos.

Me habitué a vivir con mi tristeza, a llorar a escondidas y a buscar la soledad.

Después y poco a poco todo fue desapareciendo paulatinamente pero yo no volví a ser la misma de antes.

Al día de hoy sigo ignorante de lo que ocurría en mí

Y desde entonces cada vez Marzo anuncia su presencia, la misma melancolía se hace patente.

Luego se pasa.

No me gusta Marzo.

 

Tres hecho ocurridos en aquél mes de Marzo han llegado a formar parte de mí y no transcurre día en el que no los recuerde:

 

Las monjas me cambiaron a mitad de curso a otro más superior porque mis conocimientos eran más extensos que los que impartían en el curso que me correspondía por mi edad. Me vi de pronto inmersa entre niñas mayores que yo y que ya tenían hecha sus camarillas de amigas. Me sentía desplazada y me costaba alcanzar el nivel del curso.

 

Las monjas nos llevaron a visitar el asilo de ancianos que regentaban. Olía a rancio y a humedad. Recuerdo los dormitorios con los ancianos en las camas pidiendo que nos acercáramos para besarnos. Aún siento sus bocas húmedas y sin dientes en mis mejillas, sus manos huesudas y frías y su voz en susurros pidiéndonos caramelos. Sentí una pena inmensa por ellos y por imaginar a mi madre en un lugar así. Me juré que jamás, jamás, me separaría de ella en su senitud.

 

Mi madre me enseñó a jugar al diávolo. Me enseñaba en el patio de nuestra casa mientras mies hermanas de 8 y 1 año miraban. A la par que me enseñaba me contaba que ella de pequeña jamás pudo tener uno. Pasó mucha miseria en su infancia. Yo simulaba que aún no sabía jugar pero lo hacía con miras a que jugara ella. Me dolía tanto que de niña no hubiera tenido un diávolo….

 

Que Va A Quedar De Estos Dias

por diariodeunpasado @ Viernes, 02. Mar, 2007 - 20:40:48

La Luz más oscura del día es la que precede al amanecer.
En momento más negativo de una persona es el que precede auna explosión de ilusiones nuevas.



Rosa León - Qué va a quedar de estos días

¿Que va a quedar de estos días
Borrachos de tu presencia
Cuando tú seas tu ausencia
Y yo mi melancolía?

¿Que va a quedar de estos días?

¿Que apetencia tuya y mía
Arrastrará el viento loco
Cuando le sepan a poco
Tu soledad y la mía?

¿Que apetencia tuya y mía?

La huella de tu aliento
Será mi aliento.
La huella de tus labios
Serán mis labios.
La huella de tu cuerpo
Será mi cuerpo.
La huella de tus manos
Serán mis manos.

¿Que va a quedarle a la noche
Rondándole por lo oscuro
Cuando sea solo un puro
E interminable derroche?

¿Que va a quedarle a la noche?

¿Que rincón de que jardín
Va a acordarse de nosotros
Al ver felices a otros
Donde nos vio a ti y a mi?

¿Que rincón de que jardín?

La huella de tu aliento
Será mi aliento.
La huella de tus labios
Serán mis labios.
La huella de tu cuerpo
Será mi cuerpo.
La huella de tus manos
Serán mis manos.

(Con mucho Cariño a todos esos mis amigos que en estos instantes estén pasando por un mal momento)

Porque Negarlo

por diariodeunpasado @ Jueves, 01. Mar, 2007 - 22:33:48


¿De que te sirve negar que alguna vez me has amado?
Si me lo dicen tus ojos,
Si yo veo temblar tus manos,
Y sé que te vuelves loco cuando paso por tu lado.

¿Porque andas en decir que para ti fui un capricho?
¿Te vanaglorias de hombre
Al negar lo que has sentido?
Si yo sé que tú a mi lado tiritabas como un niño
Cuando te decía “te amo”.

 ¿A qué viene ahora, al tiempo, sacar tu maldito orgullo
Y negar que me quisiste con pasión que nadie tuvo?
Si yo sé que estando a solas
Y estando tu cuarto oscuro
Me dices con el pensamiento que regrese al lado tuyo.

¿Reniegas de mi persona y de que estuve a tu lado
De que me pediste amor y de que amor yo te he dado?
Si yo se que lo que dices
Es sólo por hacerme daño.

¿Por qué me vuelves la cara si alguna vez nos cruzamos
Y te tragas las palabras
Que quieren salir de tus labios?

¿Es que acaso temes tú que pueda yo confesarlo
Que diga que me quisiste
Que grite que me has amado
Y que cuente que me heriste con tus crueles desengaños
Cuando jugabas con otras y yo lloraba tu daño?

No temas de mí, mi cielo,
Que llueve sobre mojado
Que aunque yo sé que muy dentro
De ti me sigues amando
Te puedes andar tranquilo.

¡Ahora a ti yo no te amo.!


 
 

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