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Malditos Corazones, Malditas Entrañas (para Tacones Lejanos)

por diariodeunpasado @ Martes, 27. Feb, 2007 - 20:00:46

De unos días atrás y hasta el de hoy, algo ha eclipsado mis dorados amaneceres bajo el humeante café.
Ese algo me ha impedido oír a los mirlos con sus trinos mañaneros y ha cegado mi visión de un horizonte cargado de luminosidad.
Ese algo eran cuatro palabras mi alma gritaba queriendo arrojarlas al negro vacío de determinadas existencias:

¡Malditos Corazones, Malditas Entrañas!

Pasé mi infancia oprimida por la dictadura, mi adolescencia luchando por hacer renacer la palabra Libertad, por hacerle un hueco en la vida de todos, porque se disfrutara de su presencia y que formara parte activa de la persona.
Libertad sin censuras, libertad sexual, libertad de acción, libertad de expresión….
¿Libertad de Expresión?
Ya no sé si era totalmente equivocado mi concepto de “Libertad de Expresión”,  o si tal vez yo sea una de las últimas románticas de esas que entiendes que la palabra  Libertad va asociada a la palabra Felicidad.
¡Libertad de Expresión!
¿Qué es la Libertad de Expresión?
¿Humillar al prójimo porque la Libertad nos da derecho a ello?
¿Es libertad colarse en casa de otro para insultarle simplemente porque tal vez no nos caiga bien?
¿Acaso la Libertad nos da derecho a tirar por tierra el trabajo realizado con mucho esfuerzo por otras personas, tacharla de embustera y de mediocre?

Si esa es la Libertad de Expresión que se la lleven de mi vida que yo no la quiero; que se queden con ella los que humillan, los que martirizan, los que hieren, los envidiosos, los traidores, los cobardes, los egoístas, los soberbios y los que se esconden del mundo.

Y a pesar de mis dudas sobre el significado de la palabra “Libertad de Expresión”, aún pude sentirme libre y arrojar fuera de mí esas cuatro palabras:

¡Malditos Corazones, Malditas Entrañas!

(Este post va dedicado a Celia con todo mi apoyo y cariño, porque mi Yo siente que no es justo lo que se le está haciendo, que nadie tiene derecho a humillarla y no solamente porque no se lo merezca, sino porque es una persona íntegra, colmada de sentimientos que nadie tiene la “Libertad” de herir.)


 
 

¿Era Necesario?

por diariodeunpasado @ Lunes, 26. Feb, 2007 - 20:04:53

 

 

Mi carrera frenética contra reloj hace que no sea totalmente consciente de la realidad que me rodea.
Mi vida está prácticamente basada en la rutina diaria, casi no tengo tiempo de pensar en otras cosas que me bullen en la cabeza. Tan sólo cuando me cobijo en la penumbra de mi dormitorio, cuando reposo mi cabeza en la suavidad de la almohada llegan a mí, como oleadas, las imágenes largamente reprimidas durante el día.
Te recuerdo a ti, hombre de agua clara y cristalina, que me dio lo mejor y más importante que un hombre puede dar a una  mujer.
Te recuerdo a ti, hombre, y llegan hasta mi corazón punzadas de nostalgia cuando soy consciente de que ya no estás a mi lado físicamente.
Y digo físicamente porqué tu áurea sigue estando dentro de mi, de mi alma, de mi vida….de mi todo.
Te recuerdo y recuerdo el día en que buscaba angustiada de que manera en podía decirte adiós, sabedora de la traición que estaba a punto de cometer.
Y la cometí.
No me bastó el dolor que despertabas en mi corazón al mirarme con esos ojos castigados por mi decisión.  Ni tu dolor.
Ni tampoco me bastó el prometerte que un día todo mi tiempo sería para ti, ni el asegurarte que una vez hubiera partido tú serias mi mejor recuerdo.
Nada de eso bastó para que desgarrara tus entrañas al decirte adiós.
Y tampoco bastó tu silenciosa súplica para que marchara.
Partí con mi egoísmo rumbo a una libertad imaginada. (¿Era necesario?)
Fui una loca que desconocía que mi locura era por ti.

Ahora, no sé si aún te amo, sólo sé que te llevo aquí dentro, que te regresé de un tiempo remoto con mi pobre equipaje.

¿Y tú?
¿Me recuerdas?

“Hay un cielo al que no sé llegar
Una línea que no se escribir
Y un impulso diferente a todo…”.

Un Encuentro Inesperado

por diariodeunpasado @ Jueves, 22. Feb, 2007 - 19:55:15

 

 

Hoy volví a verlo después de mucho tiempo. Ni siquiera soy consciente de cuanto porque aquella etapa de mi vida está encriptada en una urna dónde permanece inamovible e incorrupta.
Lo ví venir a lo lejos y no lo reconocí, tal era el cambio efectuado en él (imagino que lo mismo ocurre conmigo). Sin embargo percibí que el airecillo fresco que corría se había hecho más cálido y me llenaba de algo especial.
Al encontrarnos frente a frente quedamos como paralizados, sin saber como reaccionar, pero al instante, ese “saber guardar la compostura” en determinados momentos, nos hizo reaccionar y actuar como dos personas adultas. Nos saludamos, nos besamos cordialmente y nos preguntamos por la salud y la familia.
Todo de lo más correcto, de lo más natural, como si en otro tiempo no hubiésemos sido cómplice de una fuerte atracción; aliados en un amor que comenzaba a nacer sin ningún derecho; víctimas de una situación rechazable ante todos pero irresistible para nosotros, dónde lo que podía ser no debía de ser.
El se sonreía mientras me hablaba. Yo intentaba impedir que mi mirada se cruzara con la suya, tal vez por eso de que dónde hubo fuego aún quedan rescoldos.
Yo le hablaba y a la par, revivía cuando el calor de su mano se posaba sobre la mía mientras el agua golpeaba el auto en la carretera.
El me hablaba y yo volvía a recordar los momentos en que mis ojos le decían lo que callaba mi boca.
Yo no quería mirarlo. El tampoco a mí.
Todo bien. Cuídate y saluda a la familia. Me alegró mucho encontrarte. Adiós.

A la vez que nuestros pasos nos distanciaban cada vez más, también en mí se iban distanciando las sensaciones experimentadas en unos segundos.

Aquello de antaño ya pasó. Me costó superarlo pero pasó.

Sin embargo…. ¡Me alegré tanto de verle!...

Tu Fotografía

por diariodeunpasado @ Miércoles, 21. Feb, 2007 - 20:40:31

Yo En La PlAyA-1

Por casualidad, y buscando un relato antiguo entre mis archivos me he tropezado con una fotografía tuya. Así al pronto, y sin ser dueña de mi reacción he intentado cerrarla, pero no, la fuerza interior ha sido más rápida y me he detenido a mirarla.

Y te he mirado detenidamente, me he recreado en esos tus ojos morunos, tu cuerpo delgado comenzando a madurar, tu piel bronceada y morena….

He visto en tus ojos semejanza con los de tu madre y con los míos, no por su forma en sí sino por su color azabache.

Dios que pena tan grande, que dolor tan fuerte. Si parece que dedos de acero me están oprimiendo el pecho, hurgando en mis entrañas con afiladas uñas. Y lloro. Lloro con fuerza y con lastimados sollozos porque así es como me siento, lastimada. Lastimada por este golpe tan fuerte que me azotó la vida arrancándote de mi (nuestro lado).

Las lágrimas se me escapan hiriéndome con su fuego. Y es que también me siento herida. Tan herida…..Me hiere recordar el pasado cuando te miro y sin embargo no puedo dejar de hacerlo.

¡Que dolor!

Quisiera poder escribir como un bello cuento los momentos que nos regalaste en tu infancia, los instantes que nos sorprendiste con tu inocencia infantil, las veces que nos hiciste reír en tu adolescencia, adolescencia que quedó inconclusa. Pero las musas no me acompañan. Tal vez se marcharon horrorizadas ante tanto dolor.

Quisiera contar, arrojar fuera de mí los sentimientos que sentí en ese día traidor en que nos abandonaste.

Quisiera gritar el dolor tan inmenso que se siente, la impotencia que te acosa, la rabia que te corroe.

Pero es imposible. Imposible relatarlo, imposible describirlo, porque no hay palabras para transmitir algo tan tremendo.

Por eso lloro mientras te miro. Por eso sollozo, por eso gimo, por eso grito ¡maldita carretera!

Te quiero Javier, pequeño adolescente.

El Hombre De Las Estrellas

por diariodeunpasado @ Martes, 20. Feb, 2007 - 23:06:17


Escuchando la canción de Starman (el hombre estrella o el hombre de las estrellas), me pregunto si sería posibles viajar a las estrellas ocultas, esas que no se ven ni se conocen e incluso llegar a formar a ser parte de una de ellas.
Sería una verdadera odisea que toda la energía que desprende el ser humano viajara por el infinito y se aleara con todas esas otras energías para formar parte de un Todo. Un Todo Positivo.
Y digo yo que siendo parte de ese Todo Positivo ya no existiría el dolor ni el daño, ni la pena, ni la soledad, ni la enfermedad, ni el hambre de personas inocentes, ni el odio ni la violencia.
Sin embargo y desgraciadamente para mí se me escapa un lamento al reconocer que mis sueños se convierten en utopía. Por mucho que me pese, la vida no nos da esa posibilidad y tenemos que continuar siendo lo que somos, parte de nada y cargados de oscura negatividad, sufriendo por como se desarrollan las etapas a nuestro alrededor de las que conscientes o inconscientemente somos partícipes. Y sabiendo que nada tiene arreglo.
La verdadera realidad es que así es como se forjan y se forman las personas: a base de experiencias vitales que nos hacen reaccionar y pulir los innumerables defectos que hemos fabricado.
¡Dulce sueño el formar parte alguna vez de las estrellas…!

Su Canto

por diariodeunpasado @ Domingo, 18. Feb, 2007 - 20:07:43

Canta porque le da vida.
Se desahoga con el canto
Que sale así de su boca,
Cálido, dulce, espontáneo,
Sumergiendo en el entorno
Su sonido acompasado.

Canta cuando está cansada
De aquello que le hace daño,
Cuando la ausencia la hiere,
Cuando la vida es pasado,
Cuando un dolor la atormenta
O cuando quiere soñarlo.

Comienza a cantar bajito,
Como para no cantarlo,
Pero escapan de su boca
Los sonidos acallados.
Se deslizan hacia fuera,
Se escurren de entre sus labios,
Y mecen a las bouganvillas,
A los lirios, a los nardos
A las rosas de capuchinos
A los alhelíes, a los geranios….

Luego se queda callada
Muy quietita, allí en el patio,
Sentada en la su mecedora
Su cuerpo balanceando
Entre verdes apidistras
Zelindas de cuerpo blanco,
Blanco como su pelo
Que peina desmadejado.

Y allí bajo los jazmines,
Aroma que rompe el canto,
Ella ve correr el tiempo
Que va dejando a su paso
Estela de melodías,
Las que ella entona soñando.

¿Qué sería de éstos, sus días
Si no viviera cantando?

 ¿Qué sería de aquellos días
que su canto fue engendrando?

Flor Marchita

por diariodeunpasado @ Jueves, 15. Feb, 2007 - 19:53:33


Se aferró al alcohol ya pasada la cincuentena.
Se aferró a él lo mismo que hubiera podido aferrarse a los barbitúricos (que dicho sea de paso también los consumía habitualmente), o a cualquier otro tipo de droga dura o no tan dura.
Pero no. Su adicción prioritaria era el alcohol, efluvio que solía consumir mayoritariamente en las noches. En sus noches. Cuando el crepúsculo comenzaba a vislumbrarse en la lontananza ella empezaba a despojarse de sus pesares diurnos sorbo a sorbo, copa a copa, a la par que una serpenteante anestesia se abría paso entre sus sentidos y embotaba su realidad.
Entonces dejaba de ser el reflejo de su pasado para convertirse en la imagen de un distorsionado presente, una imagen en el espejo de una atracción de feria, de bufón real despojado de sus máscaras.
Salía a la calle engalanada con abalorios que dejaron de serlo mucho tiempo atrás, maquillando su resquebrajado autorretrato con parches de cosméticos de última generación, disimulando sus rancios olores con perfumes parisinos, escondiendo sus andares ya marchitos con tacones de punzantes agujas.
Y salía a buscar a los hombres queriendo creer que la admiraban, que la deseaban, imaginando sentirse rosa prematura reinando en su trono.
Los buscaba en los colmaos y en los bujíos, allí dónde tan solo pululaban cucarachas de la noche y ratas desahuciadas, donde el ambiente enrarecido y colmado de ocultos efluvios se escapaba por entre las rendijas de sus cerradas ventanas y su puerta desconchada y ajada. Marchita como ella.
Se enredaba con ellos en trapajosas conversaciones en las que nada significaba nada porque su lengua no era capaz de expresar sus “no pensamientos”. Bailaba con ellos al son de la zambra en un tambaleante vaivén arrancado de su cuerpo más por el alcohol que por la música, mostrando una silueta amorfa y grotesca contoneándose entre la estancia brumosa y enrarecida.
Luego se ofrecía y ellos y pedía que la amaran.
Abría su pulpa áspera y seca pidiendo que penetraran en sus oscuras y pedregosas cavidades. Jugaba a sentirse fruta temprana, dulce como el mosto, fresca como sandía de primavera.
Nunca recordaba su vuelta a casa. Nunca recordaba que al regresar y sin despojarse de su grotesco disfraz, introducía un papel en blanco en su máquina de escribir portátil y escribía. No era consciente de lo que escribía. Tan sólo eran palabras hilvanadas, frases plasmando su historia de esa noche, mezcla de erotismo doloroso y de pornografía denigrante, irreal relato de su realidad más hiriente.
Más tarde, al alba, de vuelta de nuevo a la verdad de su existencia, tomaba el papel impreso en momentos de euforia programada. Nunca lograba leer lo escrito. Las palabras aparecían ilegibles y las frases carentes de coherencia. Faltaban sílabas y las letras brillaban por la ausencia de compañía. Entonces se recostaba en el diván a esperar que surtieran efecto los fármacos para volver a recomponer su historia.
Pero siempre se dormía.
Y cuando despertaba de nuevo el crepúsculo se vislumbraba en la lontananza.

En La Tormenta

por diariodeunpasado @ Martes, 13. Feb, 2007 - 21:58:08

 

 

El cielo se tornó plomo,
Oí retumbar los truenos,
El rayo rasgó la tarde,
La lluvia empapaba el suelo,
Y las nubes antes blancas
De oscuro gris se volvieron.

La oscuridad del entorno
Continuaba creciendo,
Comenzó a surgir la bruma,
Hojas de un árbol cayeron.

Se borraron los contornos
Y empezó a soplar el viento.
Y aquí dentrito, en mi alma,
Yo tuve un presentimiento,
Que me arrebató la calma
Y me nubló el pensamiento:

Yo sentí que allá, en tu vida,
Tu amor por mí había muerto.

Mas Importante Que Convertir El Blog En Un Corral De Vecinos

por diariodeunpasado @ Lunes, 12. Feb, 2007 - 20:47:20

Lamentablemente hay otras cosas mucho más duras en esta vida que convertir la Blogosfera en una pelea de patio de vecindad.

Escuchad detenidamente la letra y observad las imágenes.

¿Merece la pena herirse por simples comentarios?


AL ALBA
Canta: Rosa León Letra: Luis Eduardo Aute

Tan Solo Un Presentimiento

por diariodeunpasado @ Sábado, 10. Feb, 2007 - 18:38:19

Como un negro alazán adentrándose en la noche, como un viento silvante penetrando en mis oídos, así va tomando forma en mí un frío presentimiento que me va helando el alma.
Y es que a veces las cosas se intuyen, no sé si por empatía o por una enigmática clarividencia. No hace falta mirar fijamente a los ojos, ni  preguntar directamente. Simplemente se siente dentro. Es como una voz sin palabras, un susurro sin sonido, un aliento sin aire que dice desde dentro, desde lo más escondido, lo que la razón se niega a aceptar aún teniendo la certeza de que verdaderamente ocurre.
Y mi yo más escondido me dice:
Que algo que se escapa a mi comprensión me está separando de ella.
Que ella, carne igual a mi carne, sangre gemela de mi sangre, alma espejo de mi alma, se aleja semejando el vuelo de palomas en la noche.
Mi raíz se entristece y mis ramas se desorientan en la pureza del aire. Me siento confundida y responsable aún si saber de qué.
No encuentro dónde está el error ni que causa fue la que originó todo. Tan sólo sé que me da el pálpito de no ser bien recibida mi compañía, que mis actos se enjuician y que mis más profundos sentimientos incomodan.
Navego en un mar de dudas.
Tal vez sea yo la que falle y no acierte a comprenderla.
Tal vez le exija más de lo que debiera en la difícil situación que atraviesa y erré al hacer mío su dolor.
Tal vez el egoísmo nato del ser humano tomó forma en mí y quise que olvidara lo que jamás podrá olvidar para a mi vez olvidarlo yo.
Quizás se han dormido mis alertas y he cerrado los ojos a sus duros momentos.
Puede que haya cerrado mi comprensión a su fragilidad, a su vulnerabilidad cambiante por momentos ante la adversidad que la rodea.
Dolorosamente quizás le di la espalda a su más desgarrador día a día, a su desazón, a su desorientada y rota existencia.
Incongruentemente no he sabido contestar a sus anhelantes preguntas aún a sabiendas de que no tenían respuestas.
Por eso me siento como el ave herida que busca un escondite para curar su dolor, un escondite donde derramar mis lágrimas y construir un nuevo nido como el de antes, formado de sentimientos y de esperanzas.

Es todo tan confuso y tan cruel… No se puede exigir a los demás más de lo que nos exigimos a nosotros mismos.

Febrero

por diariodeunpasado @ Domingo, 04. Feb, 2007 - 12:20:34

(Fotografía de Xaime Aneiros)

 

 

Han  cesado ya las hojas mustias su agonizante revoloteo en un fallido intento de no caer al vacío. Ahora las huesudas ramas que las sostenían, como raquíticos dedos de los  hijos del hambre, aparecen amoralmente desnudas y erectas, tenue insinuación de una anatomía contoneada que prepara su nuevo vestido.
El suelo no luce ya una mullida alfombra de color pajizo ni el viento la mueve en remolinos a su paso. Ahora el suelo aparece perlado de humedad bajo una vaporosa capa de niebla matinal que impide la visión de las copas de los árboles, de la forja de los balcones, del horizonte y del cielo.
Las mañanas de Febrero llegan impregnadas de niebla. Bruma en medio de la bruma abrazando mi corazón. Me siento en sus rodillas y dejo que me acune al compás del canto de los mirlos, del arrullo de las palomas y del airecillo que a su paso rompe la humedad del entorno.
Y espero envuelta por sus brazos que pase despacio la mañana a lomos de la yegua torda del olvido, yegua que galopa entre piruetas y filigranas quebrando la blancura vaporosa que todo lo cubre, adentrándose en su espesura y rompiendo el entorno.
Ladra el perro y a lo lejos canta el gallo apagando el silencio.
Los pegajosos y húmedos jirones blancos se van disipando desde la lejanía y dejan entrever retazos celestes de un cielo que bravea por asomarse al mundo. Alguno de sus rayos acaramelan mi pelo tornándolo cobrizo; su iridiscencia reluce.
Me adentro en Febrero a la par que Febrero se adentra en el día y el día penetra en mi yo más escondido. Se insinúa barriendo a golpes de soplos, la niebla que hasta hace unos instantes era la dueña y señora de la mañana. Sopla y empuja la masa algodonosa alejándola del entorno.

La lontananza deja ver un infinito colmado de azul, esperanza del pasado que forja el futuro. Un futuro que hace presente a Febrero.


 
 

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