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Amor Incondicional

por diariodeunpasado @ Domingo, 05. Nov, 2006 - 09:08:41

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Me acepta sin condiciones a pesar de que en el amor entre dos seres siempre surge un atisbo de egoísmo, o de imposición, incuso tal vez de celos o hasta de exigencia. El no, él me quiere por lo que soy, por lo que represento para él y porque sabe cuanto lo quiero.

Se levanta a la par que yo y me acompaña cuando tomo mi primer café de la mañana. A veces, mientras lo tomo en pequeños sorbos, saboreando el amargor de la cafeína y dejando que haga presa en mí, nos sentamos juntos en la escalera de la parte posterior de la cocina, casi cara con cara y mirando al horizonte, disfrutando de esos bellos amaneceres que tengo la suerte de contemplar. Y se queda observándome mientras yo procuro sacar unas instantáneas.
Yo me siento feliz así, sintiéndolo a mi lado, sabedor siempre de cuál es mi estado de ánimo porque él intuye como me siento en cada momento: si estoy feliz él está feliz. Si me muestro contrariada o enfadada, casi no se acerca tal vez porque sabe que en esos momentos es mejor dejarme sola.

A veces, cuando atravieso un mal momento, cuando la tristeza se apodera de mí y me hace llorar, cuando todo me parece que va a tocar fondo, él se acerca despacio, tal parece que no se atreve, que no quiere entrometerse sin que yo no lo haya llamado, sin embargo, poco a poco se logra situar a mi lado y casi sin que yo lo note se que da junto a mí, muy pegado, entonces yo lo abrazo y dejo escapar mis lágrimas. El se mantiene quieto y permanecemos así, abrazados. En esos instantes yo siento también su tristeza, y también siento el calor que me transmite, y ese calor viene acompañado de una energía de color azul, neón, que se alea con la tonalidad plomiza de la mía y juntas crean un tono del color del cielo en los luminosos días de primavera. Yo noto como poco a poco se va abriendo en mi interior una grieta que se hace cada vez más grande y por la que se escapan los malos augurios. Es sabedor de que esa actitud desencadena en mí efectos positivos y casi logra muchas veces sacarme de la oscuridad del pozo en que me voy metiendo.
Parece que él fuera un complemento de mí. Me entiende sin decir palabra, me acompaña cuando más sola me siento, me hace reír cuando juntos nos tumbamos en la fresca y verde hierva y jugamos.
Siempre está ahí, a mi lado. Su amor es incondicional. No pide gran cosa a cambio: Tan sólo un poco de cariño.
Yo sé que es consciente de que su vida cambió el día me encontró. O que yo le encontré a él. El día que nos encontramos.

La mía también cambió desde el día que lo ví en la vitrina del escaparate de una tienda de animales, cachorro de perro Bodeguero, y me lo llevé a casa.

Gracias Tobías

amanecer rojo 5-1


 
 

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