
Es maravilloso reír sobre tu boca y a la par sentir tu risa en la mía.
Sentir tus labios.
Labios carnosos y sensuales, fuertes y seguros como buen guerrero, trémulos y tiernos como el inocente niño que anida en ti.
Tu risa suena en mi risa como agua fresca del cántaro a la sombra de la parra, como vino joven de la mejor de las cepas, como miel dulce y ambarina de las flores del jazmín.
Tu risa y mi risa juntas, boca con boca, despiertan los sentidos del entorno, se abrazan, se besan, se muerden en torbellino vertiginoso y se elevan al infinito dejando tras de sí una halo de electricidad con el color de azul neón.
Que no se apague tu risa. Que no se apague mi risa.
Que no se apaguen nuestras risas.












