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Archivos de: Marzo 2006

Pequeño Principe Adolescente

por diariodeunpasado @ Jueves, 30. Mar, 2006 - 18:25:47

principe adolescente
Posiblemente este dolor no sería tanto dolor si supiera algo de ti. Este no saber, esta incertidumbre, este desconocimiento, me está carcomiendo el alma y la mente. Yo necesito que me saquen de esta ignorancia que me envuelve desde tu partida, que me hagan saber si estás bien y tranquilo o si por el contrario (y ojalá no sea así) tu dolor es semejante al mío. Ya han pasado casi tres meses y sigo como el primer día: Sin nada ni nadie que me saque de estas horribles dudas, de esta confusión. Su tuviera la certeza de que eres feliz, llevaría con gusto esta cruz que cayó me así, como a traición, sobre la espalda.
Y no es justo. Tengo que gritar que no es justo que de la noche a la mañana desaparecieras de mi vida sin siquiera tener la opción de una despedida o de un simple beso. Ni siquiera un adiós. Tan sólo fue un “enseguida vuelvo”. Pero no volviste.
Los días no sienten compasión y pasan lentos, vacíos y carentes de color y de luz. Son como túneles negros por los que quisiera ser engullida, más ni siquiera me rozan porque no se apiadan de mí. Me dejan aquí, retorciéndome en mi pena y mi desconsuelo. Sin respuestas. El amanecer me sorprende dando vueltas por la casa como un león enjaulado, sintiendo el frío de unos dedos de acero hurgando en mi interior, como queriendo sacarme las entrañas.
En mi desesperación he querido escuchar tus pasos en el murmullo de las hojas arrastradas por el suelo. Sin embargo eran solo eso: hojas. Otras veces he creído oír tu voz cuando el viento se colaba por las rendijas de las ventanas: era solo viento. Y me ha parecido sentir tus manos tocando mi pelo cuando tan sólo era yo quien se peinaba.
Yo sé que no vas a volver. Tengo la certeza de que el viento caliente del estío, pegajoso y amarillento que levantaba remolinos de arena aquella tarde, te llevó consigo. Ya ves que soy muy consciente de la amarga etapa que atraviesa mi vida.
Pero es tan duro… Tan duro y tan injusto.
Que guapo te sentí la tarde de tu partida. Así, sentado en tu moto se me antojó que eras un príncipe en su altivo alazán. Un pequeño príncipe adolescente. Y sentí un inmenso orgullo por tenerte y porque formaras parte de mi vida.
Sin embargo ahí quedó todo desde ese momento. Todo se estrelló como una fina hoja de cristal: El futuro, las ilusiones, la felicidad. Ese imaginario alazán quebró tu vida cuando se desbocó. Se llevó de golpe todas esas cosas que te quedaban por vivir. Te robó la ilusión de ese primer amor que estabas comenzando a descubrir, tus deseos de estudiar mecánica, tus ansías de aprender a volar sólo….
¡Si eras casi un niño! ¡Mi niño! Mi querido niño.
¡Qué poco pude darte durante tus cortos 16 años! Se quedó contigo en la carretera mi tarea de seguirte educando, de seguirte aconsejando cuando venías con algún problema a casa, de seguirte ayudando en tus estudios que a veces te costaba comprender, de ayudarte a despertar con música en las mañanas para que no llegaras tarde al instituto……
Te he tenido dentro de mi vientre, te he sentido dentro de mí, te he traído al mundo, y ahora, te han arrancado violentamente de mi vida, cortando de raíz ese imaginario cordón umbilical por el que aún seguíamos unidos.
Ahora y como dije antes solo hay dolor. Dolor de madre por no tenerte. Dolor por desconocer dónde y cómo estás. Dolor porque no te dejaron terminar de vivir tu vida. Tu preciosa vida adolescente.
Y aunque hay otras personas a mi lado por las que tengo que seguir luchando, mi vida murió junto a la tuya aquella calurosa tarde, cuando tu corcel de acero te mató en la carretera.

A Javier (8-5-1989 / 9-7-2005)


 
 

Babilonia

por diariodeunpasado @ Jueves, 30. Mar, 2006 - 18:04:04

Ya que he perdido mi blog BABILONIA,he decidido transcribir en este algunos de los post que había publicado.
Disculpad la repetitividad.
Abrazos para todos.

De Trapo y Porcelana

por diariodeunpasado @ Jueves, 30. Mar, 2006 - 17:53:07

niña con muñeca2

17,17 h.
Me han regalado una muñeca de trapo con la carita de porcelana y mi primera reacción ha sido tirarla al suelo y rechazarla.
- ¡No la quiero! – ha sido mi injusta respuesta. – Y seguidamente la he pisoteado.
Mis papás se han quedado anonadados creo. Seguramente pensaban que con ese regalo cortarían de raíz esa rebeldía que últimamente fluye de mí. ¡Qué ilusos! ¿Acaso los papás son ignorantes de lo que sucede a una niña, o es que tal vez es más fácil hacer que no se dan cuenta?
Me han regañado por mi fea acción pero no me han castigado; sin embargo mi mamá amenazó con regalarla a los “niños pobres”. Pues que se las regale que yo no la quiero.
Siempre me andan amenazando con llevarme interna a un colegio para que me eduquen. ¿Y ellos qué, no saben educarme? Me escaparé de casa antes de que llegue ese momento. Una noche cuando estén dormidos me iré para no volver jamás. No quiero vivir dónde no me quieren. Y tú muñeca tonta no te pienses que te voy a querer. Ni siquiera pienso recogerte del suelo.

17.35 h
Bueno he recogido la muñeca porque aún seguía tirada en el rincón dónde cayó pero que no se vaya a creer que eso significa un acercamiento. Ya han quedado las cosas claras entre ella y yo y este acto no va a cambiar nada.
He mirado su cara (pero sólo por curiosidad) y me he dado cuenta de que no tiene párpados ni puede cerrar los ojos que siempre están mirando fijos y su boquita tiene una mueca enfuscada, como de contrariedad. ¿Será por mi rechazo? ¡Vaya, solo me faltaba ésto! No quiero ser responsable de su desencanto. Sin embargo al tocar su cuerpo blandito (sin querer) la he apretado un poquito (sólo un poquito) contra mi cuerpo. Tiene un vestido de lunares de colores que semejan bolitas de caramelos. Se me ha ocurrido que se llama Bolita. La he dejado sentada en la mecedora de mi abuela que ahora duerme la siesta. Que se haga cargo ella.

18.00 h.
Me he tumbado en el suelo del patio a colorear y he notado que desde la mecedora me mira de reojo. Claro como no tiene párpados y no puede cerrar los ojos siempre me anda mirando. Yo me hago la distraída, como que no me doy cuenta pero sé que no me pierde de vista y me siento incómoda. Y muy en el fondo siento compasión porque sé que al igual que yo se siente rechazada.

18.05 h.
La he cogido. ¿Y que? La he cogido sólo por curiosear detenidamente su vestido y tocar su pelo de lana color chocolate. Lo malo es que estando en ésta tarea mi abuela ha salido de su habitación. Como un rayo nos hemos escondido tras las macetas del patio y así, agachadas y ocultas hemos visto entre los tallos verdes las gruesas piernas de mi abuela embutidas en medias negras a pesar de ser verano (aún guarda luto por mi abuelo a quién yo ni siquiera conocí). Tengo que reconocer que esta situación de peligro nos ha dado un toque de complicidad. No era mi intención pero ya se sabe, a veces las cosas suceden sin que queramos.

Al fondo escuchamos tenue la conversación de mis papás pero al menos yo, no tengo ninguna intención de enterarme. Ya que ellos parecen no querer saber nada de mi, tampoco quiero yo saber de sus cosas.
Mi mamá me llama pero ambas seguimos escondidas. Reptando como podemos nos refugiamos en mi habitación repleta de juguetes. Y de pronto ella me pide que la acepte porque se siente sola y sabe que yo también me siento sola. Y a mi se me antoja que se siente un juguete en mis manos como yo la de los demás.
Sin querer la abrazo y a pesar de que ella no se mueve yo noto que emana de su cuerpecito ese calor fraternal que yo tanto necesito.
Mis sentimientos se desparraman alrededor de ambas como fuegos artificiales y nos envuelven en un cálido vaivén.

- Nunca te dejaré – Y en mis palabras está la certeza de todas las dudas que habitan en mí de un tiempo acá.

19.00 h.
Mi mamá abre de repente la puerta y me sorprende abrazando a bolita. Su rostro ante la escena desprende la ansiada tranquilidad que desea y esboza una sonrisa. Entre sus brazos, y tal y cómo yo mantengo Bolita entre los míos, ella acuna a mi hermana casi recién nacida, que sólo en pocos meses logró quitarme el amor de mis papás y relegarme a un segundo plano.
Nos miramos y yo también le sonrío. Mi sonrisa sin embargo tiene un significado diferente al de la suya.

(A todos los niños que sienten que su amor ha sido robado por la llegada de un nuevo ser)

Hoy Te soñé

por diariodeunpasado @ Miércoles, 29. Mar, 2006 - 20:11:59

arbol lunar
Hoy te soñé.
Incomprensible irrealidad la del mundo de los sueños.
Por no sé que extraña sin razón la situación vivida sesencadenó en mí una peligrosa ebullición de emociones.
Se aleó lo que es imposible que sea, con lo que debe de ser.
Se unió en una peligrosa mezcla ambarina, la melaza del deseo con la desazón del desencuentro.
Besos de caramelo con sabor a lágrimas saladas.
Miradas penetrantes de ojos huidizos.
Sudor impregnado de miedo a lo que no será, ambicionando que sea.
Y lloré en mi despertar porque:
Yo sé bien que jamás estarás a mi lado aún a sabiendas de que nunca te perderé.

Un Mal Día

por diariodeunpasado @ Miércoles, 29. Mar, 2006 - 11:35:38

payaso_triste

Es hoy un mal día para mí. En realidad más que malo debería decir contrariado. Mi blog anterior que ya estaba terminado ha sio volatilizado por algo que hice mal. Y ésto me tiene contrariada porque he perdido todos los amigos y comentarios.
Pero en fín, así es la vida. Por otro lado me digo que ojalá que todo lo malo que me pueda pasar sea éso ¿verdad?

Maldito

por diariodeunpasado @ Martes, 28. Mar, 2006 - 22:48:51

Pierrot

Maldito ¿qué le has hecho a mi sonrisa?
¿Donde esta la lucecita que brillaba en mi candil?

Olvidas que una vez fui lo primero,
Que a pesar del mundo entero
Perteneces a mi piel.

Maldito todo ha sido una mentira
Solo cuentas las palabras que te marca tu papel.

Camina que ahora toca otra partida
Déjame lamer mi herida
Márchate de mi canción
Y de mi vida por favor.

¿Como has sido tan cruel?
Yo me quedo muerta y no te dejas ver.

Maldito tus enjambres son azules,
Ya tu cuerpo es un desierto,
No mereces mi humedad.
Robaste la riqueza de mi tierra,
La verdad de mis hogueras:

Te llevaste lo mejor.

Maldito.
Alvaro Prado

Tu Risa

por diariodeunpasado @ Sábado, 25. Mar, 2006 - 08:42:40

jacaranda
Es maravilloso reír sobre tu boca y a la par sentir tu risa en la mía.
Sentir tus labios.
Labios carnosos y sensuales, fuertes y seguros como buen guerrero, trémulos y tiernos como el inocente niño que anida en ti.
Tu risa suena en mi risa como agua fresca del cántaro a la sombra de la parra, como vino joven de la mejor de las cepas, como miel dulce y ambarina de las flores del jazmín.
Tu risa y mi risa juntas, boca con boca, despiertan los sentidos del entorno, se abrazan, se besan, se muerden en torbellino vertiginoso y se elevan al infinito dejando tras de sí una halo de electricidad con el color de azul neón.

Que no se apague tu risa. Que no se apague mi risa.
Que no se apaguen nuestras risas.

Sensaciones

por diariodeunpasado @ Jueves, 23. Mar, 2006 - 13:52:45

Ramasaltas

Me siento angustiada. Presa de una aureola de opacidad que enmaraña mis sensaciones. No sé que pasa aunque creo vislumbrar una tenue claridad en una lejana salida en lo más recóndito de mi mente, de mi subconsciente, que sabe perfectamente todo lo que ocurre en mí.
Es un querer y no poder, poder y no atreverse, un deseo y una daga traicionera para matarlo. Es como dice un poema popular de mi tierra:

Vivir contigo no puedo: Si estoy contigo no vivo y si estoy sin ti me muero.

Mora en mí la incertidumbre del no saber. Ha sido siempre un hecho común en mi vida tal vez debido a la inseguridad que siempre me acompaño. Necesito saber para analizar y prevenir lo que ocurra. No hay cosa que mas me desconcierte que la incertidumbre. Es como una pesada losa que impide desarrollar mi pensamiento, analizar, juzgar y por último actuar.

Así soy de cerebral, consecuencia de lo pasional que hay en mi y que tanto me cuesta mostrar.

Mi tristeza

por diariodeunpasado @ Lunes, 20. Mar, 2006 - 20:09:42

arbolseco
Una mañana desperté de mi sueño y encontré a mi lado, aún dormida, a la tristeza.
Yo apenas si quería moverme para no despertarla porque sentía miedo. Miedo de que se quedara conmigo y me acompañara para siempre.
Recuerdo que era un día de finales de noviembre y una niebla húmeda y gélida casi lo cubría todo, dejando entrever tan solo los contornos de los pinos tras mi ventana. Ni siquiera el trino de los pájaros sonaba como cada amanecer y ni una brizna de aire movía las hojas. Era como si el mundo se hubiera parado.
La tristeza despertó y con una sonrisa me dijo “hola”. Yo retrocedí en mi lecho tal y como lo hubiera hecho ante una desfigurada aparición.
Ella acarició suavemente mi rostro dibujando sutilmente su contorno con dedos suaves como plumas.
- Te necesito – me dijo.
Mis ojos temerosos se fijaron en sus ojos tristes que se me antojaron solitarios. Y sentí una inmensa pena y mi alma acongojada porque la tristeza ya estaba dentro de mí. Por eso sentí pena de su soledad y de su personalidad siempre rechazada. Y sentí que esa tristeza no era una intrusa sino una parte de mí. Que yo la necesitaba al igual que ella a mi porque las fluctuaciones que emanan de mi ser son tristes.
Desde entonces vive conmigo. Juntas miramos en las noches serenas el plateado tililar de las estrellas y el revolotear luminoso de las luciérnagas bajo la farola de la calle.
Y a veces, a pesar de ser tristes, reímos de felicidad.
Tristeza

IncomPrension

por diariodeunpasado @ Domingo, 19. Mar, 2006 - 21:54:52

Es un desatino pero nunca llegamos a comprendernos.

arbol_tenebroso

Saber Amar

por diariodeunpasado @ Sábado, 18. Mar, 2006 - 14:03:23

mimosa

Saber gritar una vez más
para después la espalda dar a la verdad.

Mirar atrás sin recordar
esa raíz que hoy has de cortar

Perder ¿porqué? la dignidad.

Sentir por quien una vez más has de callar.

Saber amar es mendigar, envejecer;
queriendo más es desear la oscuridad.

Saber amar, sobre-morir, vivir, latir,
saber burlar la eternidad, saber amar.

Andar y ver la oscuridad
sin tropezar con esa vanidad,
ignoridad la humildad,
desconocer el bien y el mal.

Saber amar es mendigar y recorrer la eternidad.

(mari trini)

El primer error

por diariodeunpasado @ Viernes, 17. Mar, 2006 - 22:00:37

arboles-parque-donana

Fui cobarde.
Ante aquél primer error no puedo decir que mi actuación fuera precisamente digna de un aplauso. Todo lo contrario. Y seguramente porque me cogió así, desprevenida y sin esperarlo, en lugar de abrir los ojos y perderme para siempre, hice lo que mi desesperada desazón me pidió: seguir adelante.
En aquél tiempo yo era una persona necesitada de compañía, de alguien que me apoyara y que guiara en mi inmadura personalidad. Y ahí estaba él. Tan cariñoso, tan atento, tan dulce…..todo elogios para mí, tanto física como espiritualmente. Y yo estaba tan enamorada……. Un día me comunicó que se ausentaría durante dos meses a otra ciudad por motivos que no vienen al caso, pero eso sí, con la promesa de comunicarnos todos los días por teléfono y por correo. Prometimos escribir cada uno un diario para tener un fiel reflejo de esa dolorosa separación e intercambiarlos cuando nos encontrásemos de nuevo. Desde el primer día de su partida cumplió sus promesas. Sus llamadas me daban la vida que me faltaba cuando no escuchaba su voz., y sus correos (diarios), me hacían renacer esas ganas de vivir que me faltaba en su ausencia. Aún conservo sus cartas. Tal vez un día me decida a enseñaros alguna. El argumento principal de ellas era cuanto me extrañaba, cuán sólo se sentía sin mi, como yo ocupaba su pensamiento permanentemente las 24 horas del día, cuanto extrañaba mis besos y mis caricias…..en fin, todo lo que se suelen decir los enamorados. ¿Cómo no creerlo si sentía exactamente lo mismo que yo? ¿Cómo no creerlo si mi corazón me decía a gritos que lo hiciera?
Tengo que decir que durante ese tiempo yo me sentía cada vez más triste sin su compañía. Poco a poco iba cayendo en un pozo oscuro que atenazaba totalmente mi alma y mi espíritu. Mi vida sin él no era vida. Mi familia andaba preocupada y mis compañeros de clase lo mismo. Incluso me hicieron visitar al Doctor. “Depresión” diagnóstico. Por supuesto que los medicamentos no me ayudaron en nada.
Y por fin el regreso. ¡Que feliz me sentía Dios! Y él lo mismo. A partir de ese instante cambió el color del mundo, ya no había tristeza en mí sino una mágica nebulosa que me envolvía por completo. Hasta que llegó la hora de intercambiar los diarios. Yo le cedí impaciente el mío deseosa de que leyera todas mis vivencias, mis sin sabores, en una palabra, mi dolor cuando estaba sin él. Sin embargo él no estaba dispuesto a dejarme el suyo. Puso miles de excusas banales a las que si soy sincera, yo no di la mayor importancia porque en el fondo era un poco reservado con algunas cosas de su intimidad, así que no insistí.
Dicen que no hay mejor ciego que el que no quiere ver ni mejor sordo que el que no quiere oír. Yo creo que eso me pasaba a mí. Era tal mi miedo a perderlo, lo necesitaba tanto, que pensaba que sin él mi vida no era nada y yo no era nada. Yo no me valoraba, me daba sólo el valor que me daba él, así que creía que si lo perdía me perdía yo.
Sin embargo mi curiosidad no me dejaba tranquila y después de algún tiempo y de mucho insistir conseguí que me dejase su diario de la ausencia.
Bueno ya podéis imaginar que lo que leí no era lo que yo esperaba leer.
Concretando, los largos días para mí de separación, para él pasaron volando. Escribía que se asombraba de escribirme unos correos tan lindos y llenos de sentimientos cuando no sentía nada de lo que en ellos expresaba. Decía que en el fondo tenía lástima de mí porque me decía constantemente que siempre me llevaba en su pensamiento y la verdad era que tenía que hacer verdaderos esfuerzos por recordarme porque mi imagen se le difuminaba como el humo, que si bien era verdad que tenía hacia mí un sentimiento especial, estaba seguro que no era amor.
¡Cuánto lloré ese día. El cielo se abrió sobre mi cabeza y el suelo se abrió bajo mis pies. El no quería luego entonces yo no era nada. Recuerdo que corrí y corrí por la calle que me pareció desierta hasta llegar a mi casa dónde seguramente me sentiría protegida. Y donde en el fondo, muy en el fondo, deseando que llegara él a buscarme. Y efectivamente fue. Y yo le volví a creer nuevamente.
Como ya he dicho antes, yo sentía (¿o era él el que se empeñaba en hacerme sentir?) que yo no era nadie sin él.

Tal vez haya sido la noche

por diariodeunpasado @ Jueves, 16. Mar, 2006 - 21:05:18

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Parece una ironía de la vida que a estas alturas de mi vida, me decida a sacar del baul del desván todo lo que nunca he sido capaz. Esta es una bitácora de retazos de mi vida sumamente desconcertantes para mí, tanto, que jamás, jamás he podido expresar.
Hoy, y por esas cosas inexplicables sentí la necesidad de hacerlo. Seguramente tuvo mucho que ver el sentir como la noche caía en el exterior, haciéndome intuir que también está próxima la noche de mi vida.
Al fin y al cabo sólo somos éso, una prematura noche a la espera de alcanzar su plenitud y su ocaso.


 
 

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